Un problema habitual en las empresas, cuando hablamos de energía, es que no saben lo que consumen y mucho menos de que forma se está consumiendo, por lo que es difícil saber cómo ahorrar.

Cuando hablamos de gestionar la energía hablamos de definir políticas de ahorro, planificar acciones y hacer el seguimiento y evaluación de todas ellas, en un proceso de mejora continua.

Si lo que queremos es pasar a gestionar la energía la monitorización es solo el primer paso. Para ello, y gracias a las últimas tecnologías aplicadas al mantenimiento disponemos de herramientas que además de la lectura de datos nos simplifican el proceso de gestión de la energía.

Como paso previo a la toma de cualquier decisión de inversión o de mejora hay que comenzar midiendo e identificando donde están los principales consumos para poder gestionarlos, lo que llamamos monitorización.

La monitorización nos proporciona la información para valorar la sustitución de los equipos por otros más eficientes o detectar desviaciones por un mal funcionamiento evitando que se genere mayor gasto, tanto en reparaciones como en consumo energético.